miércoles, 29 de septiembre de 2010

Joel

En una caliente noche de invierno en la que ni los murciélagos hicieron acto de presencia, estaba yo parado en la farola observando a las dos bellas mujeres que pasaban por delante de mis pequeños ojos, comparados con los ojos de mi amigo Paolo del que se dice que le basta con un solo ojo para ver. A mi izquierda me parece, digo que me parece porque en verdad no lo pude ver bien por culpa de Paco que siempre se está en el medio cuando menos le necesitas, había una pareja que no se si se estaban enrollando o se estaban discutiendo por el idioma no parecían de aquí pero quien sabe, hay algunos que pegan unos berridos por cualquier cosa que asustan. Vamos a lo interesante. Cuando por fin mi vista no enfocaba el gran regalo con el que me obsequió Dios con esas dos mujeres, que por cierto, nunca diré que me fui con mal sabor de boca, vi como un matrimonio dialogaban con Paco, me pareció raro que Paco conversase con unas personas que deberían tener unos cuantos años más que el pero no me dio tiempo a preguntarle y la verdad es que tampoco me lo hubiese dicho, no era una persona de muchas palabras. Pasados unos pocos segundos deduje que no era una conversación entre amigos. De repente el silencio de la gran noche se rompió con el seco, para ellos, sonido de un disparo…

                                                                                    Joel “Chuck Norris” Gómez