jueves, 29 de mayo de 2008

Un secuestro

-Ven con nosotros y nunca te faltará de nada.

Así es como comenzó el calvario de una chica de apenas 17 años natural de Málaga. Se llamaba Rosario y era una niña muy guapa pero no muy inteligente. Tenía muchas ambiciones pero pocas ganas de trabajar hasta que un día dos hombres y una mujer que iban en coche la encontraron por la calle y ella, sin pensárselo dos veces, hizo caso y se subió al vehículo. La metieron en la parte trasera del coche, donde los cristales eran oscuros y no se veía el exterior. Al cabo de un rato llegó a una casa muy grande con piscina y un inmenso jardín. Era lo que ella siempre había soñado pero no sabía lo que había detrás de todo esto...
Los primeros días fueron maravillosos, Rosario estaba como en una nube y no se lo podía creer, aunque echaba de menos a sus padres, se encontraba tan bien en esa casa que le daba igual todo. Pero no todo dura para siempre, y nunca mejor dicho, la mujer que siempre estaba en la casa le dijo que si quería continuar viviendo allí, tenía que vender su cuerpo, y que después de un breve período de tiempo, podría irse ella sola a vivir en una casa, porque ya tendría dinero suficiente para permitírselo. Al principio no sabía cómo reaccionar y dijo que no estaba dispuesta a aceptar la propuesta. La mujer se enfadó y dijo que la única manera de que saliera viva de esa casa, sería si su familia pagaba un importe extremadamente elevado, y no decía nada a la policía.
Así que los secuestradores se pusieron en contacto con la familia de Rosario. Muy preocupados por la situación que estaba viviendo su hija aceptaron el trato. Pedían 750.000 euros, cantidad que no se podía permitir de ninguna manera la familia de Rosario, puesto que les costaba llegar a fin de mes. Los secuestradores, tajantes, dijeron que reunían esta cantidad en un plazo de un mes, o no volvían a ver a Rosario.
Los padres, hundidos en una profunda angustia, no dudaron en acudir a la policía.

Mientras, Rosario seguía en la casa de los secuestradores y no la dejaban sola ni un segundo. Hasta que un día, mientras estaban la mujer y ella solas en casa, se produjo un pequeño incendio en la caldera, y la mujer acudió rápidamente a la buhardilla con cubos de agua para extinguir el fuego. Rosario estaba sola en el comedor. Era la oportunidad de su vida. Si no lo hacía en ese instante tal vez no podría contar esta historia jamás, pero fue valiente, cogió el teléfono fijo que había en el comedor y llamó a la policía. Les dijo que era Rosario, que la habían secuestrado pero que no sabía dónde se hallaba. La policía, que estaba al corriente de este secuestro, supo al momento donde se encontraba, puesto que había llamado del teléfono fijo. Estaba en una zona residencial muy alejada del centro, en la población de Marbella.

Al cabo de una media hora aproximadamente, 2 coches de la policía llegaron a la casa y la rodearon. Cuando llamaron a la puerta Rosario gritó, y al ponerse la mujer nerviosa la detuvieron. Al ver que no tenía escapatoria posible y que le caerían unos cuantos años de cárcel, contó toda la verdad. Eran una banda que pertenecían a una extensa red de prostitución de jovencitas y tráfico de drogas. No tardaron mucho en detener a los otros miembros.

Desde entonces, Rosario se ha hecho más fuerte y valora mucho más la vida, puesto que se salvó por un incidente que podría no haber ocurrido nunca, y su futuro, era de lo más incierto.




...UrSu*